16/5/11

Cuestión de piel

- Ley de Registro de Población: clasifica a todos los sudafricanos por razas, siendo el color el criterio decisivo.

Para entender por qué alguien toma una decisión y no otra, para comprender las razones por las que una persona elije un camino y no otro, siempre es imprescindible ponerse en contexto. En 1948 el National Party ganó las elecciones generales blancas en Sudáfrica. Estaba liderado por el doctor Daniel Malan, quien centró su campaña haciendo hincapié en el swart gevaar (peligro negro). En las elecciones se impuso por sobre al United Party, el partido gobernante en ese entonces. Fue un triunfo de los afrikáner por sobre sus antecesores ingleses, hasta allí los principales dominadores de la Sudáfrica de aquellos años. Fue la primera vez en la historia en que el gobierno quedó en manos de un partido exclusivamente afrikáner. La declaración formal de principios políticos que alentaba el partido nacionalista fue conocida como apartheid (segregación). El inglés pasó a ser el segundo idioma, como era lógico si uno tenía en cuenta cuál era el lema del nuevo régimen: “Eie volk, eie taal, eie land” (Nuestra gente, nuestra lengua, nuestra tierra).

- Ley de Servicios Públicos Separados: fuerza la separación del espacio de uso de los servicios públicos, destinándose áreas reservadas a los blancos y otras para los no blancos.

“Yo simpatizaba con la corriente extremista y revolucionaria del nacionalismo africano (su lema era “África para los africanos”). Estaba furioso con el hombre blanco, no con el racismo. Aunque no estaba preparado para echar al mar al hombre blanco, me habría hecho tremendamente feliz que hubiese subido a sus naves y abandonado el continente por su propia voluntad”. Son palabras de un joven Mandela, en esa época integrante de la Liga de la Juventud del CNA (Congreso Nacional Africano), que comenzaba a dar sus primeros pasos en política. Sus inicios nos mostraban a un muchacho rebelde, que no iba exclusivamente en contra de los ataques raciales del gobierno blanco, sino que buscaba defender más que todo a los que consideraba su raza, a los africanos. Se había criado de acuerdo a las costumbres tribales de su gente y su pensamiento era – en un primer momento – acotado.

- Ley de Inmoralidad: considera ilegales las relaciones sexuales entre blancos y personas de otras razas.

Hablamos de retroalimentación, cuando se instaura el odio sólo se debe esperar más de lo mismo. La historia de Mandela es admirable en varios sentidos, para mi uno de los más trascendentes es su capacidad de reconocer que había elegido el camino equivocado – con todo lo que significa hacerse cargo – para luego enderezar el rumbo. No nos podemos dar el lujo de esperar que todos sean Mandela. No sería recomendable pensar que sólo con el paso de los años, cada uno encontrará los medios para dilucidar que, por ejemplo, discriminar está mal. Por eso la clave es alimentar, pensando esta acción a través de sus sinónimos: fomentar el amor por la educación, nutrir el deseo por enriquecer nuestros conocimientos, suministrar las herramientas que nos permitan desarrollarnos.

- Ley de Áreas de Grupo: estipula la existencia de zonas separadas en las ciudades para cada grupo étnico.

La ignorancia y la desigualdad presuponen un riesgo doble: los más necesitados crecen acumulando bronca contra los que tienen lo que yo no puedo tener, mientras que las clases altas tienden a aislarse en pos de resguardar lo que aquellos otros me quieren sacar. Además de lo importante de la educación, creo que también es fundamental trabajar en la integración. Tanto del excluido como del que excluye. Desarrollar la convivencia tendrá como resultado más posibilidades para los que no las tienen y significará al mismo tiempo un descenso en el nivel de miedo generalizado. Bien vale como ejemplo lo que es capaz de generar el deporte, particularmente el fútbol: adentro de una cancha no existen las clases sociales, nadie repara en el color de la piel del que hizo el gol antes de ir a abrazarlo.



- Ley de Nativos: conocida como Ley de Pase, prohíbe a los sudafricanos negros el desplazamiento desde las zonas rurales a las ciudades.

La carencia actúa como un límite. Si miramos el mapa de las grandes ciudades, podremos advertir que en muchas ocasiones en los alrededores de los barrios más pudientes se sitúan las villas de emergencia. El denominador común en ambos territorios es la exclusividad: de un lado están sólo los que no tienen nada y del otro se encuentran únicamente los que pueden pagar la entrada. En la práctica son como dos países limítrofes en los que hay que cumplir determinados requisitos para poder cruzar la frontera. Desde hace tiempo me vengo preguntando cuál es el sentido de que el mundo esté dividido cual rompecabezas. Entiendo que es necesario desde lo organizacional, de otro modo sería muy complicado administrar el territorio. Pero no acepto que sea necesario pedir permiso (y que te lo concedan) para poder ingresar a otro país. Sueño con un futuro en el que las líneas divisorias de cada nación no sean más que la transición hacia una cultura diferente.

“La lucha es mi vida. Seguiré luchando por la libertad hasta el fin de mis días.” Nelson Mandela (1961)