29/5/10

Los incorruptibles

Hace un par de domingos, sentado frente al televisor, un sentimiento mezcla de impotencia y bronca me envolvió. La imagen que me devolvía la pantalla era la de una tribuna de un estadio de fútbol en la que un hombre/hincha/violento caía sobre los escalones de cemento mientras recibía golpes y patadas de parte de (no menos de cinco) policías. La secuencia se desarrolló en la cancha de Huracán, en la popular local, minutos después de finalizado el partido que significó la consagración de Argentinos Juniors. Mientras los visitantes festejaban con locura la obtención del título, los hinchas locales no se bancaron ser los actores de reparto e intentaron romper el alambrado (de su propio estadio) para invadir el campo de juego. La policía respondió rápidamente intentando dispersar a los que generaban los desmanes. En pocos minutos las balas de goma surgieron efecto y la tribuna comenzó a vaciarse. Fue en ese momento, cuando la tensión iba en claro descenso, que pudimos observar la escena que les describía en el comienzo. Instantes después de la (innecesaria) golpiza se lo llevaron detenido, algo que podrían haber hecho en el momento preciso en que lograron atraparlo.

¿Por qué mi impotencia y mi bronca? Porque responder a la violencia con más violencia, sólo genera deseos de venganza que, en definitiva, significarán sin duda más violencia. Pegarle al hincha cuando este ya había caído al suelo estuvo claramente de más. Creo que el problema fundamental radica en que el accionar de los policías también es una manera de vengarse. ¿De quién se preguntan? De nadie en particular y de todos en general. Vivimos un presente regido por la intolerancia y la bronca. No nos bancamos (casi) nada y, en muchas ocasiones, respondemos de forma violenta. El fútbol es una muestra acotada pero muy precisa de lo que sucede en la sociedad toda. Es imprescindible que bajemos (todos) un par de cambios.

Muchas veces se habla de lo poco o lo mal que gana un policía, que día a día arriesga su vida en pos de brindar seguridad a sus conciudadanos. Hoy quiero hacer hincapié en otro aspecto que tiene que ver con su forma de desempeñarse, porque a pesar de todo ellos también son seres humanos, como vos y yo. En lugar de preocuparnos por su sueldo, ¿a alguien se le ocurrió pensar qué siente un policía argentino? ¿O acaso ellos no tienen derecho a tener bronca también? Pertenecen a una institución totalmente desprestigiada y su imagen está relacionada en muchas ocasiones con la corrupción antes que con la seguridad. Para los que no somos policías, es normal meterlos a todos en la misma bolsa y decir que “son coimeros y corruptos”. ¿Y quién paga esas coimas? Nosotros claro, los incorruptibles. Los que desde la comodidad de nuestro living nos indignamos al ver las escenas de violencia que invaden la pantalla.

Yo creo que el hombre no es violento de por sí, sino que potencia esta característica gracias al entorno en el que ha crecido. Es cierto que algunos tienen más predisposición a las reacciones violentas, como si hubiese algo de innato en ese comportamiento. Pero considero que es el amor (o la falta de) con que uno crece lo que más influye en el desarrollo de nuestra personalidad. Es imposible experimentar un avance si sólo se fomenta el odio, el resentimiento, la bronca, la intolerancia o el miedo. Todos estos sentimientos sólo generan más de lo mismo, se retroalimentan y se reproducen. No pretendo que el policía abrace al delincuente, pero se debe atacar la causa antes que buscar una solución para la consecuencia.

Comencé este artículo juzgando a los policías que golpeaban al hincha, para luego hacerme a un lado y ponerme en su lugar. No para justificarlos, pero si para entenderlos. Ninguno de nosotros es quien para juzgar el desempeño del resto. Cuando juega la Selección se habla de que somos 40 millones de técnicos, pues bien, cuando se trata de señalar los errores que cometen los demás pareciera que en Argentina viven 40 millones de jueces. Si el contexto es una charla futbolera vaya y pase, pero esto sucede en todos los ámbitos: hasta el ciudadano más apolítico se encarga de levantar el dedo para acusar y remarcar los errores de quienes nos representan. Estoy cansado de los que critican por deporte. Aplaudo al que intenta y se equivoca. Reivindico al que se la juega por la causa que considera justa, más allá del resultado que obtenga. Condeno a aquel que, sentado de brazos cruzados, se encarga de resaltar los fracasos del resto.

Tenemos los policías que nos merecemos. Tenemos los hinchas que nos merecemos. Pero cuidado, porque no todos ellos son corruptos y violentos. También los hay responsables y educados, pero tienen menos prensa y para muchos son minoría. Es importante que dejemos de perder tiempo señalando a los que se equivocan, y empecemos a ocuparnos en revalorizar a los que valen la pena. Como todo trabajo representa un esfuerzo y si queremos crecer debemos afrontarlo. Todos tenemos nuestro grado de responsabilidad como integrantes de esta sociedad. Somos seres falibles, hacernos cargo sería un buen comienzo.

3 comentarios:

  1. Jajjajajaja...me rio de mi supina intolerancia...empecé a leer el artículo...y asumí el lugar del juez...de uno de esos 40 millones...dije...este artículo atrasa...este artículo es el que escribiría cualquier "comentarista mediatico", de los grandes medios monopolicos, haciendonos creer que este país es invivible...e inviable...todo por culpa de nosotros los habitantes de este país.
    Sin embargo, luego me recordó a otro artículo, el ciudadano apolítico de O.Barone, donde describía, con exactitud particularidades de todos..o mejor dicho de algunos de los que habitan estas tierras.
    Creo que una contestación...o mejor dicho una CONSTATACION de lo aqui dicho...es o mejor dicho fue...la gente saliendo a festejar...SU FIESTA,(la mía tambien...me hago cargo) lo que decidió, eligió que era su CELEBRACION...sin policias...sin peleas...sin agresiones...porqué estaba decidida a INVOLUCRARSE, a FORMAR PARTE...A SENTIRSE INCLUIDA...A SENTIRSE PARTE INTEGRANTE DE SU PROPIO DESTINO... a que nadie le cuente como debería estar, como deberia cuidarse, A NO ESCONDERSE...

    EN RESPUESTA A ESTE EXCELENTE ARTICULO, DIRIA:
    "ASUMIMOS NUESTRA RESPONSABILIDAD, COMO SOCIEDAD, Y DECIDIMOS HACERNOS CARGO DE NUESTRO SENTIMIENTO, NO DE LO QUE NOS DECIAN DEBIAMOS HACER...SINO HACIENDO LO QUE REALMENTE TENIAMOS GANAS DE EXPRESAR.

    Este país, desde mis sueños se está convirtiendo en un colectivo social...al cual debería subirse todo aquel que quiera formar parte de él...sopena...de quedarse fuera...POR EL SOLO HECHO...DE CREERSE JUEZ...Y NO PARTE DE ESTE COLECTIVO.

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  2. Alejandro1/6/10 0:20

    Es muy certero el abordaje, vengo leyendo desde su inicio los artículos del blog,(aunque nunca había opinado) y debo reconocer que quizás influido por no ser un gran amante del futbol, me siento más a gusto cuando amplias la perspectiva y tocas a través del deporte temas que tienen que ver con nuestro comportamiento individual y grupal, con nuestros abusos, carencias y malos hábitos. En todos ellos no solo existe la crítica, síno que tratas de darle tu impronta, que siempre respeta el buen comportamiento, el respeto, el compromiso y lo que noto que es un hilo conductor, la busqueda del compromiso individual y colectivo. Como siempre, con el sabor agridulce, de un reclamo con la esperanza de un cambio, una dosis combinada que hace muy interesante leer cada uno de tus artículo. Felicitaciones.

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  3. Otro muy buen artículo, y van???
    Felicitaciones Santiago

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