24/9/11

La vuelta está en marcha

Para vos, amigo pincharrata.

Setenta y siete días pasaron desde aquel domingo a la tarde en que llegué a Seddon Accommodation, una casa con: tres habitaciones, una cocina, un living-comedor y un baño. En su esplendor hubo ocho habitantes conviviendo al mismo tiempo, dos por habitación y dos que dormían en el living. Lavar los platos antes de usarlos (y no siempre después), bañarse rápido para que nadie se quede sin agua caliente, convivir con porrones de cerveza vacíos desparramados por doquier, son algunas de las incomodidades a las que hubo que acostumbrarse. Sin embargo, esa casa será por siempre mi casa, mi hogar en Nueva Zelanda. Y cada uno de los que compartieron ese techo serán, a su vez, mi familia neozelandesa.

Proceso: 1. Acción de ir hacia delante.
2. Transcurso del tiempo.

La vida es un continuo transcurrir, se trata de un proceso durante el cual nos vemos constantemente en la obligación/necesidad de tomar decisiones. Para ello, algunos somos más fríos, más pensantes y otros nos dejamos llevar por la intuición, vamos atrás de lo que sentimos. Desde mi punto de vista, lo ideal pasa por combinar ambos estados, buscando elegir con una dosis de frialdad y otra de pasión. No siempre es sencillo lograrlo, pero bien vale la pena el intento.

Hace un par de semanas dejé mi casa, casualmente también fue un domingo. Esa mañana me desperté con la felicidad de saber que estaba comenzando mis vacaciones. En el living los que ya estaban levantados charlaban y, por un instante, yo fui el tema de conversación. Escucharlos me hizo recordar, entonces agarré el teléfono y escribí lo que sigue en un mail para mis amigos: “Acá es domingo a la mañana y me acabo de despertar. En general nunca me acuerdo de lo que soñé, hoy no era la excepción. Pero un amigo mexicano que vive en la casa me ayudó a hacer memoria. Anoche grité un gol mientras dormía. Sólo me acuerdo que fue del Pipi Romagnoli y que lo estaba viendo por tele con mi viejo.”

Vuelta: 1. Regreso al punto de partida.
2. Retorno o recompensa.
3. Repetición de algo.

Ahora escribo sentado en la mesa del comedor del ferry que me cruzará de Picton a Wellington. Navegando por Queen Charlotte Sound, entre un puñado de montes tapizados con el verde oscuro de los árboles, comienzo a dejar atrás la Isla Sur. Lo que significa, de alguna manera, empezar a despedirme también de Nueva Zelanda. Ahí abajo quedaron mi casa, mis amigos, mi familia. Nelson, Hokitika, Queenstown, Dunedin, Kaikoura, Picton. Seis ciudades, de norte a sur y viceversa, en menos de dos semanas le di toda la vuelta a la isla. Volví a ser un turista, mezclado entre los miles que llegaron para ver el Mundial de Rugby. Y hay, en ese hecho, un dejo de nostalgia – por más que hoy posiblemente ya no quede nadie – cada vez que en mi memoria vuelva a cruzar la puerta de la casa de Seddon, ahí estarán todos: desparramados por el living, jugando a la playstation, abrigándose con el calor del hogar.

El otro día, leyendo a Villoro, me encontré con un breve parráfo que me hizo sentir identificado: “Durante nueve años contados segundo a segundo, miré por la ventana del salón el patio donde los suéteres marcaban las porterías. Ese rectángulo era la libertad y era mi idioma. Si algo aprendí en la ardua pedagogía del Colegio Alemán es que nada me gusta tanto como el español.” Para él patear una pelota y gritar en su idioma eran lo mismo. La analogía es doble. Disfruto de poder comunicarme en otras lenguas – lo que me permite acercarme a otras culturas – pero ningún idioma me gusta tanto como el castellano, a la vez que coincido en el sentimiento de libertad que experimento dentro de una cancha de fútbol. Volver, significará por ende una recompensa, así como también una garantía: no más gritos afónicos contemplando la pequeña pantalla del celular.

Repetición es sinónimo de rutina, lo que no necesariamente debe verse como algo negativo. Como cuando los que se reiteran son los mails que confirman asistencia al asado de mañana a la noche, o lo rutinario pasa por coordinar cuántos somos y cuántos autos hay disponibles para ir a jugar el sábado. Extraño desde hacer la cola para entrar a la cancha, hasta el indignarme por tener que soportar a tal o cual comentarista mientras miro algún partido por televisión. El punto de partida siempre será Buenos Aires. Regresar es también la certeza de revivir gratos momentos, desencadenados por el reencuentro con todos aquellos que son familia. Valoro la posibilidad que tengo hoy, de decidir no por obligación, sino por voluntad. El viaje de vuelta es largo y comenzó aquel día en que el corazón me dijo que ya era buen momento para volver.

8 comentarios:

  1. Que buén relato de tu viaje Santi! A ver si te prendés para un asado cuando vuelvás. Abrazo y buen regreso!

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  2. Que ironía no?...como lorar desde que empecé a leer el título, sí siempr lo siemto a mi lado. Sí cuando lo despido, ya paso a imaginar el abrazo inmenso del reencuentrol Bueno estoy tan feliz, que sólo puedo inundar el reclado de lágrimas que hacen imposible seguir expresando la inmensa emoción que haber leído estas líneas (cómo casi cada línea de este blog me produce). Grande Pipi, tu gol soñado expresa sencilla y maravillosamente el SENTIDO DE PARA Y PORQUE VALE LA PENA VIVIR.

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  3. Norma Romero24/9/11 17:22

    Poetas y escritores escribieron, de distintas formas, que "la infancia es la patria..." Estás volviendo al lugar en donde aprediste y te enseñaron el amor.
    Bienvenido!!!

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  4. Juan Carlos24/9/11 19:19

    Uno comparte con otro, sí ambos ponen y quieren hacerlo. Te mereces todo lo que te devuelven cada uno de los (muchos) que te valoran y te quieren de verdad. Abrazo, y gracias por lo que generás.

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  5. Gracias por compartir toda tu expeiencia! Ahora despues de semejante ampliacion de conciencia (que muy generosamente compartiste a lo largo de todo tu vieje) a volver a compartir la redonda (esa que la vida nos puso en el camino). Nos vemos!

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  6. Muy conmovedor artículo. Estaría bueno que muchos perciban sentimientos de afecto del "otro", además de valorar el esfuerzo, adquirir sentido de pertenecia . Reconocer y brindar la calide< que nos da un verdadero sentimiento de amistad. Prestarle atención a la importancia del afecto de la familia. Ciertamente todo ello se percibe en las líneas de tus artículos, sería maravilloso que cada uno o la mayoría reconociera esos valores... sin necesidad de emprender viajes maravillosos como los tuyos ,sencillamente porque no todos estan capacitados para hacerlo. Espero que a tu vuelta, puedas mantener frescos tan bellos sentimientos aún ante la cruda realidad que el día a día nos obliga a vivir. Eso ayudaría a fortalecer tan caras convicciones. Gracias por tus artículos, que ayudan siempre a "pensar".

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  7. A esa parte del mundo no se la conoce, no se la describe, no se la incorpora, simplemente, como su nombre lo indica : "SE-LA-ANDA" y de a pie van quedando todos esos recuerdos en la sangre. Pero el alma nostalgiosa se inclina hacia su mayor peso y gravedad: la patria, ese lugar que nos deja ser felices.
    Buen viaje de regreso

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  8. Preciosa manera de comenzar el regreso a casa. Coincido contigo en que el punto de partida siempre es Buenos Aires, que siempre nos espera para recordarnos de una sola bocanada nuestros olores, ruidos y colores grabados en nuestros ADN, somo argentinos coño, que suerte. Buen regreso chaval, fue muy bueno pasear por NZ contigo.

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