31/12/10

El corazón hecho pelota

“Quiero emborrachar mi corazón, para apagar un loco amor, que más que amor es un sufrir...” Enrique Cadícamo

El fútbol es un deporte desagradecido, porque muchas veces olvida y no reconoce los esfuerzos realizados. El fútbol es un deporte injusto, porque no distribuye las recompensas de forma equitativa. El fútbol es un deporte caprichoso, porque se nutre constantemente del azar para determinar vencedores y vencidos. El fútbol es un deporte contradictorio, ya que, a pesar de todas las razones negativas que he enumerado, es un juego maravilloso, capaz de mantener en vilo a millones de personas durante los noventa minutos que dura un partido.

Llegamos a fin de año y es normal realizar un balance. He escuchando a muchos decir que este 2010 que se termina no ha sido un buen año. En lo personal no puedo decir lo mismo, para mí este final de década será sencillamente inolvidable. Para aquellos que acostumbran leer los artículos de este blog, la razón fundamental es fácilmente deducible: mi viaje a Sudáfrica. Mi primera vez en el continente negro fue con premio doble, no sólo cumplí el sueño de conocer la tierra del enorme Nelson Mandela, sino que lo hice durante el Mundial de Fútbol. Desde ya que la fecha del viaje no fue azarosa y la razón fundacional fue ir a ver a la Selección Argentina. Pisé por primera vez Johannesburgo el lunes 14 de Junio y el sueño se hizo realidad pocos días después, el jueves 17, cuando Argentina enfrentó a Corea del Sur por la segunda fecha de la fase de grupos. A partir de ahí comenzó un período de ensueño que nos vio festejando dos veces en el Soccer City (versus Corea del Sur y México, este último por los Octavos de final) y otra más en la pequeña ciudad de Polokwane (el rival de turno fue Grecia), el día anterior a cumplir mis 28 años. Después de dejar en el camino a los aztecas y de lograr el pase a los Cuartos de final, el grupo de argentinos del que fui parte se movilizó hasta la mágica Cape Town, a la espera del encuentro con Alemania. Para mí el Mundial duró veinte inolvidables días en tierra sudafricana y dejó una huella imborrable.

Nostalgia: Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

El fútbol es un deporte que se juega con el corazón, adentro y afuera del campo de juego. Eso significa que uno siente muy intensamente y lo hace, tanto cuando se gana como cuando se pierde. Ya he hablado en algún artículo anterior sobre el dolor desgarrador que nos dejó la eliminación del Mundial. Si entendemos por nostalgia a la tristeza que se origina en un recuerdo que fue muy grato, lo que siento yo en estos últimos días del año tiene mucho que ver con ese tipo de sensaciones. A medida que pasan los meses y Sudáfrica 2010 se va alejando en el tiempo, repaso los grandes momentos vividos con una enorme alegría, pero sabiendo que el sabor de boca que queda tiene siempre un gusto agridulce. Y es en este punto en el que quiero hacer hincapié. He intentando compartir con amigos y familiares este sentimiento que me envuelve en el presente y he descubierto que me cuesta mucho ponerle palabras para explicar lo que me pasa, sobre todo cuando el interlocutor de turno es ajeno a mi manera de sentir el fútbol.

Siempre se dice, y con razón, que para los argentinos es muy diferente la forma en que nos sentimos hinchas de nuestro club en relación a cómo somos cuando nos ponemos la celeste y blanca. Es cierto que el nivel de pertenencia que uno puede lograr con su equipo, difícilmente pueda igualarlo con respecto al seleccionado. A mi me pasa, de hecho. Pero al mismo tiempo, es realmente indescriptible lo que sentimos los hinchas cuando lo que se pone en juego es la Copa del Mundo. El fanático de fútbol ha diseñado un calendario diferente, el cual está dividido en períodos de cuatro años de duración. Y cuando llega ese mes en que se juega el Mundial, los corazones de millones y millones de argentinos se detienen virtualmente y se sustraen a lo que está sucediendo en el país sede de turno.

Este 2010 será inolvidable para mí porque he cumplido el sueño de ver un Mundial en vivo y en directo, he dicho presente en la tribuna mientras jugaba Argentina y he vivido una experiencia que me cambió la vida para siempre. Puedo decir, sin miedo a ruborizarme, que para un futbolero como yo vivir un Mundial es lo máximo. No me canso de ver los videos con los festejos post partido con miles de argentinos cantando y saltando en estadios semivacíos que soportan en sus estructuras de cemento la fuerza incontenible de la pasión. Sentado sólo en mi habitación me río, canto de nuevo las canciones y termino siempre emocionado, llorando por lo que pudo haber sido y no fue. Y es ahí, en el preciso instante en que la nostalgia golpea a la puerta, cuando logro descifrar de qué se trata todo esto. Es en ese momento en que veo las camisetas albicelestes agitándose producto del festejo desatado, cuando hago un viaje mental en tiempo y espacio y me traslado virtualmente a Brasil (al próximo Mundial), adonde me imagino saltando, gritando y festejando otra vez.

Tengo muy en claro que haré todo lo que esté a mi alcance para volver a decir presente en cada país en que la Argentina vaya en busca del gran sueño. Hoy puedo decir que entiendo a quienes me decían que iban al Mundial a buscar lo que les habían quitado tiempo atrás, más precisamente en Alemania. Hoy soy parte de ese grupo de perseguidores de sueños – que en realidad es uno solo – que dirá presente en Brasil, en Rusia, en Qatar y en donde toque jugar. Tengo guardado en mi valija un cúmulo de ilusiones, que hoy tienen forma de nostalgia y que, una vez más, me hacen sentir infinitamente vivo. Haber estado en Sudáfrica fue maravilloso, pero me ha abierto una herida cuyo antídoto sólo se fabrica cada cuatro años.

7 comentarios:

  1. Hermoso artículo Santi!!! gracias a tu papá que lo difunde y me permite venir a éste blog y leer siempre algo interesante.
    Un besote enorme, y buen 2011!!! besitossss

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  2. Gracias por el blog, con ello resumo mis sentimientos sobre esta y otras tantas notas. Felicitaciones

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  3. Certera y profunda descripción de sentimientos, como la pasión, además de exponer claramente como nos situamos ante situaciones que nos atraviezatanto la mente como el corazón. Gratificante es el calificativo que merece este artículo, a mi criterio.

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  4. Me gusta leer tus artículos,Santiago, aunque no sienta pasión por el futbol. Sucede que tu visión humanística, trasciende el deporte y eso me encanta.

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  5. Juan Carlos4/1/11 23:01

    Buena forma, inteligente y emocional, para hacer visible sentimientos que unidos por la pasión, nos exponen afectivamente. Felicitaciones

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  6. Me gusta que en el balance de tu año prevalezca la pasión por el futbol, en este caso. No te imagino de otra manera más que inteligente y pasional. Pero lo que más me gusta, es sentir que siempre te guiarán tus sueños, llámense futbol, justicia, libertad, compromiso...
    Los sueños hacen que hagamos realidades nuestros deseos, como tu viaje a Sudáfrica, siempre es bueno alimentarlos, contrariamente de lo que piensen algunos escépticos. Es gratificante leerte, felicitaciones. Que este sea otro gran año para tí y podamos seguir disfrutando de tus notas.

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  7. qUE BUENO DESCUBRIR QUE AL FINAL ME GUSTABA EL DEPORTE, ESPECIFICAMENTE EL FUTBOL, DESPUES DE LEER VARIAS DE TUS NOTAS DESCUBRÍ QUE: EN REALIDAD NO ENTENDÍA , NO COMPRENDÍA, QUE HABÍA MÁS COSAS DETRÁS DEL "JUEGO". La inteligencia siempre emerge, y este blog es una prueba palpable de ello. Felicitaciones Santiago

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