31/10/10

Vergüenza S.A.

En menos de una semana la hinchada de Independiente fue protagonista de dos episodios bochornosos. En el partido que le significó el pase a la siguiente ronda de la Copa Sudamericana, un piedrazo proveniente de la tribuna local impactó en la cabeza del arquero de Defensor Sporting (Uruguay) minutos antes del comienzo del segundo tiempo. Algunos días más tarde, esta vez por el Torneo Apertura, el rival de turno era Boca y el recibimiento para los xeneizes fue (por lo menos) vergonzante: lluvia de ‘bolas’ de fraile y ‘paragüitas’ de chocolate. La violencia y la xenofobia una vez más dijeron presente en un estadio de fútbol.

Algún desprevenido podría pensar que se trata de un mal que aqueja sólo a los hinchas del Rojo, pero estaría más que equivocado. Basta con un par de ejemplos para despejar suspicacias: 1) hinchas de Racing le ‘rayaron’ el auto a Lluy luego de la derrota en el clásico de Avellaneda, 2) barras de San Lorenzo ‘apretaron’ a los jugadores minutos después de haber caído con Huracán.

El fútbol argentino desborda de situaciones de este tipo y lo que más me preocupa es que, no sólo no se observan síntomas de mejora, sino que la situación tiende a empeorar cada vez más. ¿Por qué estoy pintando un panorama tan negro? Porque nadie parece estar dispuesto a tomar las medidas necesarias para terminar con esta locura. El primer responsable de que el partido por la Copa no se haya seguido jugando luego del piedrazo era el árbitro. En segundo lugar están los jugadores de Defensor, que no son los responsables, pero que podrían haber demostrado su coraje retirándose del campo de juego. En los otros ejemplos citados, el partido Independiente-Boca debía ser suspendido antes de su inicio por causa de la actitud xenófoba de los locales, mientras que tanto los planteles como los dirigentes de Racing y San Lorenzo son los encargados de denunciar a los agresores de turno. La palabra que mejor define la conducta de los protagonistas es: connivencia.

“Estamos comprometidos a aplicar las más severas sanciones”, declaró Julio Comparada, presidente de Independiente en relación al piedrazo que recibió el arquero de Defensor, en el partido por la Sudamericana. Dante Prato, presidente del conjunto uruguayo, declaró después del partido: "Seneme (el árbitro) le dijo a Silva que no iba a suspender el partido y que, a lo sumo, lo único que permitiría era el cambio de jugador por el arquero suplente, y que consideraba a la agresión como un hecho aislado”. ¿Cuántas piedras deben caer para que deje de ser un hecho aislado? El arquero aceptó seguir disputando el partido. “El arquero dijo que seguía porque no era un cagón”, contó luego del encuentro Antonio Mohamed, DT del Rojo. Pero no hubo hidalguía en la decisión del guardameta de continuar, la verdadera valentía hubiese sido retirarse de la cancha. Los hinchas locales – los mismos que lo habían agredido – lo aplaudieron al verlo regresar tras ser atendido, en una muestra más de hipocresía.

“Más allá de la falta de respeto hacia otras colectividades, no daña a nadie, es parte del folclore del fútbol”, declaró el vicepresidente de Boca, José Beraldi, en relación a la agresión xenófoba que recibieron sus hinchas en el clásico contra Independiente. ¿Más allá de la falta de respeto? Estas actitudes son la explicación más clara de por qué siguen ocurriendo este tipo de hechos. Sino presten atención a la respuesta del juez, Diego Abal, al cuestionamiento de la DFA (Dirección de Formación Arbitral) acerca de por qué no suspendió el partido: “Dijo que no entendió el mensaje de las ‘bolas’ y los ‘paragüitas’, y que tampoco comprendió los cantos”. Por si hacía falta algún tipo de aclaración ante tan obvia agresión, esto fue lo que se escuchó en los altoparlantes del Libertadores de América, de parte de la voz del estadio: “¿Tienen más bolitas para tirar? ¡Ya están cansando! Por favor, si pretenden que el partido se suspenda, directamente no vengan”. El viceministro de Deportes de Bolivia, Miguel Rimba, advirtió lo siguiente: “Haremos un reclamo oficial a través de la Cancillería y la Embajada en Argentina”. Y luego agregó: “Es reprochable desde todo punto de vista, pero sabemos que se trata de algunos grupos, que no hay que generalizar”. Lamentablemente, creo que lo correcto a esta altura sí es generalizar, quizá esa sea la única manera de que las cosas empiecen a cambiar. Además, los cánticos discriminatorios se escuchan desde todos los sectores del estadio, da lo mismo si es popular, platea o palcos.

Leandro Romagnoli, uno de los futbolistas de San Lorenzo involucrados en la ‘charla’ con los barras, se excusó después del apriete: “Como éramos candidatos a ganar, quisieron saber qué había pasado. No vinieron a apretar ni a pegarle a nadie”. Sin embargo, y demostrando el nivel de gravedad de la situación, luego declaró: “Lamentablemente hay que acostumbrarse a este tipo de cosas por cómo es el fútbol”. Cristian Tula, defensor del conjunto azulgrana, sumó preocupación a través sus palabras: “Esto hay que revertirlo, porque si no va a ser peor”.

Los jugadores de Racing Club, en respuesta a la agresión sufrida por Lluy entresemana, no saludaron a su gente una vez finalizado el partido frente a Argentinos, lo que generó mucho malestar en la parcialidad académica. Un par de días después, estas fueron las palabras de Claudio Yacob, capitán del equipo, en conferencia de prensa: “Fue un error que todos los hinchas pagaran por unos pocos. No fue lo correcto. Pedimos perdón porque generalizamos. La gente de Racing se merece nuestro respeto”. La responsabilidad de los protagonistas no es pedir disculpas, sino denunciar los hechos de violencia. Más allá de que el mensaje de Yacob no es netamente repudiable, pienso que con sus palabras sólo logra que el hecho se olvide y de esa manera contribuye a que este tipo de situaciones se sigan repitiendo.

Por último, quiero hacer especial hincapié en el papel que interpretan los dirigentes en esta triste realidad: barras de Independiente fueron empleados por el club para custodiar los accesos al estadio en los partidos contra Defensor Sporting y Boca Juniors. Así declaraba al respecto Cristian Mattera, secretario del equipo de Avellaneda: “Es muy perverso todo el sistema, tenemos que concluir que preferimos tolerar una especie de delito frente a otro, es una situación bizarra”. Sin palabras.

Los jugadores se bancan cualquier cosa: que los insulten, que los aprieten, que les tiren piedras. Los árbitros se hacen los ciegos, los sordos, pisotean el reglamento con tal de que el show pueda continuar. Los dirigentes se ensucian las manos contribuyendo con el accionar de las barrabravas. Los hinchas se suman a la estupidez generalizada y discriminan escudados en el supuesto folclore del fútbol. La vergüenza dice presente semana a semana en los estadios argentinos. Es hora de que alguien demuestre que tiene huevos – como se dice en la yerga – y actúe en consecuencia. Antes de que sea demasiado tarde, antes de que terminen por matar al fútbol.

Connivencia: Disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven.

6 comentarios:

  1. Una nota que creía que iba a ser facilmente acordable, cuando la leí, dije: es facilmente consensuable, no tiene practicamente posibilidad de no acordar.Tengo la costumbre de enviarselo a mis amigos y conocidos, cuando aparece para que la lean.y al toque nomás la sorpresa. Una persona me llama y dice: " lo de la piedra está bien en repudiar...pero lo de las bolas y paraguitas, nooooo.
    Eso llevó a un rato largo de discusión. Pero la conclusión rápida y sencilla, que se me ocurre es-"por algo llegamos hasta este lugar, y lo peor como nos va a costar salir de este encerrojo"- Basta de escudarnos en que eso forma parte del folclore, que no pasa nada, sí lo dicen todos...etc etc etc.
    Concluyo con una sola cosa más, la falta de respeto...es FALTA DE RESPETO, no importa sí el otro es joven, boliviano, distinto género, otra elección sexual, distinta religión, color etc etc....lo que interesa es no hacerle al OTRO, lo que nos molesta y nos agrede...eso solo...tenerlo presente...nos ahorraría muchas de estas miserias...GRACIAS, Santi, por seguir despertando la polemica, la discusión y el pensamiento, quizás sea esta la forma de ser un poco menos malo...que antes de...

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  2. Me gusta el futbol y coincido con el Sr.Rubén en que la falta de respeto siempre es falta de respeto. Pero digo, qué pasa?, hasta cuándo y hasta dónde los clubes de futbol van a bancar a los fanáticos que estropean lo que uds., los que van a la cancha, viven como una fiesta? No es que los dirigentes tienen que amparar a los jugadores? Y por qué los jugadores no ponen "ese objeto que persiguen 45 minutos" y se retiran del campo ante la violencia de los inadaptados? Hay que esperar que les rompan la cabeza o amenacen hasta a sus flias. para que reaccionen? No hay una manera de parar esto? No se puede denunciar? Por qué, cómo y quién les dio tanto poder? Será que soy mujer..., que no voy a la cancha, que viendo jugar al futbol a mi padre entendí este jueguito como lo que es: deporte y me apena saber que lo que él me enseñó ya no existe. También debería entender que esto es un reflejo de lo que sucede en algunos sectores de la sociedad? Perdona tanta pregunta Santi, pero es lo que nos sucede a los que leemos tus artículos, se ponen los oxidados cerebros a funcionar. Salute.

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  3. Concuerdo con la opinión de Nora, respecto que antes, cuando iba su padre, este juego era un deporte, mientras ahora este juego es un deporte que se juega, por muchisima plata. Allí es donde podemos comenzar a desenredar esta madeja, cuando lo que está en juego, no es solo la pelotita, síno impresionantes intereses economicos y porciones de poder, AHI ya nada puede medirse con la vieja vara. Muy buen artículo, Santi.

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  4. Excelente nota, lamentable la situación aquí planteada.

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  5. Juan Carlos6/11/10 18:37

    Otra más en el día de hoy, mientras estoy leyendo tu interesante nota, escucho la voz en el telefono de un cronista en la radio, diciendo: la hinchada o parte de ella mejor expresado, atacó al micro y luego también provocó destrozos en los autos de los jugadores de quilmes.Otra y más y van????
    Más guión para esta lamentable película, VERGUENZA S.A., no es mal título para reconocerla.La nota muy buena como siempre.

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  6. Acabo de ver ganar al Barcelona (3, 1 de Messi)contra el Panatinakos (0)y me acordé de esta nota. Casi terminando el segundo tiempo la hinchada griega, que cantó todo el partido, encendió bengalas y el referí paró automá-ticamente el partido, consultó a los DOS capitanes, que aprobaron la decisión. Total, que el partido siguió después que todo se calmó, pero lo interesante de esto es que el Panatinakos pagará una multa y el próximo partido lo jugará a puertas cerradas con la consecuente pérdida de dinero generada por la venta de entradas. Sigo preguntando: por qué no pasa esto en el futbol argentino?

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